Los sofocos aparecen principalmente por los cambios hormonales que se producen durante la perimenopausia y la menopausia, especialmente por la disminución de los estrógenos. Estos cambios afectan al centro que regula la temperatura corporal en el cerebro, haciendo que el cuerpo interprete pequeñas variaciones de temperatura como si tuviera exceso de calor. Como respuesta, el organismo activa mecanismos para “enfriarse” rápidamente:
- Aumenta la sensación intensa de calor,
- Aparece sudoración,
- Puede haber enrojecimiento,
- Palpitaciones,
- Incluso sensación de ansiedad o agobio.
Aunque suelen durar solo unos minutos, altera el bien estar de la mujer, afectando en su día a día y descanso nocturno.
¿Qué se puede hacer para reducir los sofocos?
Lo primero y muy importante es entender cuando más inflamada te adentres en esta epata de la vida, mayor predisposición tendrás a que aparezcan los sofocos y la intensidad de los mismos.
Factores cómo:
- Un nivel alto de estrés
- Sobrepeso
- Desequilibrio intestinal
- Alimentación alto en procesados, alcohol, bebidas azucaradas, etc
Van a predisponer a la cantidad i intensidad de los sofocos, por eso es importante adentrarse es esta epata con mejor estado de salud y equilibrio.
Regular el estrés con ejercicios de respiración, yoga, actividad física regular y incluir fitoterapia para acompañar pueden ser herramientas que disminuyan el estrés y reduzcan la intensidad de los sofocos.
Llevar una alimentación rica en vegetales, proteínas y grasas saludables como el omega 3 (ácido graso esencial que se solo se obtiene a través de la alimentación o suplementación), y controlar los hidratos de carbono de calidad.
Evitar el alcohol y las bebidas azucaradas, en esta etapa de la vida son un enemigo, intensifican los sofoco.
Regular el consumo de excitantes y cafeína.
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